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martes, 15 de diciembre de 2009

Aprendizaje del Karate-Do a traves de los Katas


Se puede decir que primitivamente los Katas constituían la forma casi única de aprender el arte. A través de ellos, el principante aprendía las técnicas, los movimientos, los giros, las esquivas, etc... Para ello, debía repetir incansablemente un mismo Kata hasta que su Maestro consideraba que lo realizaba con la debida corrección para permitirle empezar el entrenamiento de un nuevo ejercicio. Tan importantes se consideraban los Katas, que se requerían tres años para el aprendizaje de cualquiera de ellos. La locución "Hito Kata san men", significaba literalmente "Un Kata en tres años".
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    El maestro Funakoshi cuenta como uno de sus maestros, Yasutsne Azato, le obligaba a practicar un Kata bajo su atenta mirada durante meses y meses, haciéndoselo repetir constantemente, ordenándole en cada ocasión con voz suave: "Hagalo otra vez", en una forma que califica de pesada, exasperante y, en ocasiones, incluso humillante. Empapado en sudor, continuaba practicando, sin que le fuera permitido aprender otro Kata hasta que el maestro Azato quedaba convencido de que la comprension y asimilación del que había estado practicando era total.
    El Gran Maestro Masutatsu Oyama, creador de la la escuela Kyokushinkai, entiende que en el siglo XX, el de los proyectiles dirigidos y los satélites artificiales, hay poca gente que se preste a un entrenamiento tan tedioso pero dice que, no obstante, es mejor perfeccionar un ejercicio que aprender a medias varias de ellos. Es preciso fijarse un limite y aceptar que solo con la repetición metódica de un mismo Kata puede este quedar asimilado y perfectamente comprendido tras unas tres mil ejecuciones del mismo así realizadas. Durante este gran numero de ejecuciones, el practicante va abriendo y ampliando su imaginacion hasta "ver" a sus adversarios y "sentir" que esta combatiendo efectivamente contra ellos, realizando cada movimiento, cada técnica como si, en verdad, se hallase enfrentado a contrincantes reales. Existen tres etapas de progresión en el aprendizaje de los Katas, la primera etapa llamada "Shu" se concentra únicamente en la ejecución de la técnica. Se aprende rápidamente pero sin profundizar en la significacion del propio ejercicio. Se trata de conocer una serie de movimientos codificados y, lo mismo que se puede oir sin escuchar o mirar sin ver, se puede ejecutar un Kata sin vivirlo. En la segunda etapa, "Ha" existe un análisis de cada secuencia y un enriquecimiento de la potencialidad. Se desconecta el cuerpo del espíritu y se siente una libertad en la ejecución de los movimientos codificados. Es un trabajo mental penoso y, a la vez, estimulante. El ejecutante es consciente de lo que esta haciendo. La tercera y ultima etapa, denominada "Li", es aquella en la que el practicante va solo, sin maestro. El cuerpo y el espíritu están totalmente desconectados, de modo que la contracción del cuerpo no requiere contracción espiritual. Hay violencia en el gesto pero calma en el espíritu. El practicante vive el Kata hasta el punto de olvidar practicamente los movimientos sucesivos y actuar para que se produzcan, en un proceso inductivo que le lleva a realizarlos previendo los resultados que obtendrá de los mismos. En un proceso inverso al método deductivo. En este, se contemplan unos hechos o unos efectos y de su estudio se deducen las causas que los provocaron. En el proceso inductivo se trabaja en sentido contrario, o sea que, conociendo las reglas y disponiendo de los instrumentos adecuados, se actúa para inducir a que se produzcan los efectos que se desea obtener. El practicante del Kata, identificado completamente con el mismo, realiza las acciones que en el Kata están codificadas, no para obedecer la codificacion sino para obtener el fin que dichas acciones pretenden.

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